Análisis DAFO definitivo Proyecto Hombre Baleares

Hola compañeros,

Gracias por vuestros comentarios.

Partiendo del análisis inicial y de las aportaciones recibidas, creo que este caso permite ver bastante bien que las monedas sociales, aunque tienen mucho potencial dentro de la economía social y solidaria, no encajan igual en todos los contextos.

En el caso de Proyecto Hombre Baleares, el reto no es tanto si se pueden aplicar, sino cómo hacerlo sin interferir en un entorno terapéutico donde el acompañamiento y el cuidado son lo principal.

  • Fortalezas

Proyecto Hombre ya cuenta con una base muy alineada con la lógica de las monedas sociales: comunidad, confianza y participación. Existe una red activa de usuarios, profesionales y voluntarios que facilita dinámicas de apoyo mutuo, algo fundamental para que cualquier sistema de intercambio funcione.

Además, como apuntabais en el debate, esta red no tiene por qué limitarse al entorno interno, sino que puede abrirse al voluntariado y a la comunidad, reforzando el vínculo con el entorno y ampliando el impacto social.

  • Debilidades

Aquí es donde aparecen los principales límites. Estamos en un contexto de alta vulnerabilidad, donde introducir dinámicas de intercambio puede generar efectos no deseados.

Por un lado, existe el riesgo de que se produzcan comparaciones entre usuarios en función de su participación, algo que podría entrar en conflicto con el enfoque terapéutico si no se diseña bien.

Por otro, también hay que tener en cuenta la carga cognitiva o incluso administrativa que puede suponer este tipo de sistemas, especialmente en personas que ya están en procesos personales complejos.

Además, como ya comentaba, estas iniciativas requieren constancia y cierta estabilidad, algo que no siempre está garantizado en este contexto.

  • Oportunidades

Donde sí veo más potencial es en adaptar el enfoque. Más que implantar una moneda social al uso, parece más coherente explorar fórmulas como bancos de tiempo o sistemas de reconocimiento, que ponen el foco en el valor social más que en el económico.

Una idea que me ha parecido especialmente interesante a raíz del debate es situar este tipo de herramientas en fases más avanzadas del proceso, como la reinserción. Aquí sí podrían tener más sentido, ayudando a reforzar la autonomía, la autoestima y la conexión con el entorno real.

Además, también se podría trabajar más la conexión con el tejido local (comercios, asociaciones), facilitando que estos sistemas no se queden solo dentro de la organización, sino que contribuyan a una integración más real en la comunidad.

  • Amenazas

Los riesgos siguen siendo importantes si no se diseña bien el sistema. Uno de los principales es que se perciba como una monetización del cuidado, algo que puede generar rechazo.

También existe el riesgo de que el sistema genere exclusión en lugar de inclusión, ya sea por barreras digitales, cognitivas o por un diseño demasiado complejo.

Y, como ya se ha comentado, muchas de estas iniciativas tienen dificultades para consolidarse en el tiempo, especialmente si no hay una participación sostenida o un uso claro en el día a día.

Conclusiones

Después de todo el análisis, creo que la clave no está en implantar una moneda social al uso, sino en adaptar su lógica al contexto concreto.
En Proyecto Hombre Baleares, esto pasaría por diseñar sistemas sencillos, voluntarios y no competitivos, que refuercen la participación sin generar desigualdades. Probablemente, tendría más sentido plantearlo como una herramienta progresiva, vinculada a fases más avanzadas del proceso y conectada con el entorno local.
En definitiva, más que introducir una lógica monetaria, se trataría de reforzar la lógica comunitaria que ya existe, sin perder de vista que el objetivo principal sigue siendo el acompañamiento.

Bibliografía

Corrons Giménez, A. F. (2015). Monedas complementarias en pro de la sostenibilidad y el desarrollo: enfoque panárquico.

Cajamar (s.f.). Las microfinanzas: caracterización e instrumentos.

Proyecto Hombre Baleares. (s.f.). Inicio. https://projectehomebalears.org/

Proyecto Hombre Baleares. (s.f.). Historia y reconocimientos. https://projectehomebalears.org/historia-y-reconocimientos/

Proyecto Hombre Baleares. (s.f.). Instagram [Perfil de Instagram]. https://www.instagram.com/projectehomebal/?hl=es

Proyecto Hombre Baleares. (s.f.). Facebook [Página de Facebook]. https://www.facebook.com/projectehomebalears/

Proyecto Hombre Baleares, Digitalización

Hola compañeros,

Después del comentario de Diego y la interacción con los compañeros sobre sus empresas, creo que el debate sobre la digitalización en Proyecto hombre baleares no es tanto una cuestión de incorporación de herramientas, sino de límites.

En la aportación inicial comentaba que la digitalización en la entidad se centra principalmente en la comunicación como en web, redes sociales y visibilización del proyecto. Y sigo pensando que tiene sentido, porque su modelo se basa en el acompañamiento personal, el asesoramiento y el apoyo médico, muchas veces en formato de internado voluntario. Es decir, un contexto donde lo presencial no es sustituible sin perder parte de su valor.

Sin embargo, a raíz del comentario de Diego, me parece especialmente relevante profundizar en un aspecto que inicialmente había dejado más en segundo plano, la gestión de los datos. A diferencia de lo que puede parecer en una primera aproximación, Proyecto Hombre no solo utiliza herramientas digitales para comunicar, sino también para recoger y analizar información de las personas usuarias. A nivel estatal, esto se articula a través del Observatorio Proyecto Hombre, donde se recopilan datos mediante instrumentos como el cuestionario EuropASI, aplicados al inicio del tratamiento, permitiendo analizar perfiles y mejorar la intervención (Asociación Proyecto Hombre, 2024).

Esto introduce una dimensión clave, la digitalización no es solo una herramienta de apoyo, sino también una base para la generación de conocimiento. Sin embargo, en una entidad como esta, donde se trabaja con información altamente sensible vinculada a la salud y a situaciones personales complejas, la gestión de estos datos adquiere una relevancia especialmente crítica. Aunque no se detallan públicamente las herramientas tecnológicas concretas utilizadas, sí es evidente que se trata de un sistema propio, descentralizado en los distintos centros, pero con capacidad de integración a nivel estatal.

Esto plantea preguntas importantes como ¿qué nivel de seguridad tienen estos sistemas?, ¿hasta qué punto dependen de plataformas externas?, ¿cómo se garantiza la privacidad de los usuarios? En este caso, una mala gestión no sería solo un problema técnico, sino también social, teniendo en cuenta el estigma asociado a las adicciones. Aunque Proyecto Hombre Baleares es una entidad independiente y, por tanto, gestiona sus propios datos, su actividad implica el tratamiento de información especialmente sensible, haciendo que la digitalización deba abordarse con especial cautela, garantizando el cumplimiento de la normativa y evitando dependencias tecnológicas que puedan comprometer la privacidad.

Por otro lado, sigo viendo oportunidades interesantes en la digitalización, especialmente en aspectos como el seguimiento posterior a los programas, el acompañamiento puntual a distancia o la creación de espacios de apoyo entre iguales. Pero aquí aparece una tensión muy específica ya que la tecnología puede ser, al mismo tiempo, herramienta y problema. Cada vez son más frecuentes las adicciones vinculadas a pantallas, redes sociales o videojuegos, lo que obliga a plantear su uso con especial cuidado. A esto se suma el riesgo de deshumanización del acompañamiento, la posible exclusión de personas con baja alfabetización digital y la dependencia de plataformas tecnológicas que responden a lógicas alejadas de los principios de la Economía Social y Solidaria.

Por todo esto, creo que en el caso de Proyecto Hombre Baleares la clave no está en digitalizar más, sino en hacerlo con criterio. Algunas líneas que podrían explorarse serían priorizar herramientas seguras y éticas para la gestión de datos sensibles, incorporar la educación digital dentro de los programas (incluyendo las adicciones tecnológicas), utilizar la tecnología como complemento para el seguimiento o apoyo puntual sin sustituir el acompañamiento presencial y definir claramente el papel de la digitalización dentro del modelo de intervención, para evitar que desplace el vínculo humano.

En definitiva, si en otros contextos la digitalización puede ser una palanca de crecimiento, aquí parece más bien un elemento que hay que equilibrar. Porque, al analizar esta entidad, la sensación que me queda es que no todo lo que se puede digitalizar debería hacerse.

Gracias y saludos,

Mar Muñoz

 

Bibliografía

Asociación Proyecto Hombre. (2024). Informe 2024 del Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil de las personas con problemas de adicción en tratamiento. https://proyectohombre.es/informes/informe-2024/

Proyecto Hombre Baleares. (s.f.). Iniciohttps://projectehomebalears.org/

Proyecto Hombre Baleares. (s.f.). Historia y reconocimientoshttps://projectehomebalears.org/historia-y-reconocimientos/

Proyecto Hombre Baleares. (s.f.). Instagram [Perfil de Instagram]. https://www.instagram.com/projectehomebal/?hl=es

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